lunes, 16 de abril de 2012



Cuevas del Valle (Ávila)
Eva Palencia

Si deja de llover y se acaba el agua ya no habrá arroyos, ni ranas, tampoco encinas con nidos. Si algún día las nubes se mueren, este campo desaparecerá y no podremos llorarlo.

jueves, 29 de marzo de 2012


Una gallina (Hontanillas)
Eva Palencia

Un día mi padre me trajo un perro. Por lo visto se lo habían dado en una finca a la que había ido a recoger estiércol. Era pequeño y negro, con cara de bueno. Yo lo cogí y lo apreté hasta que empezó a revolverse, agobiado por mi abrazo. Esa noche me fue difícil dormir por la emoción. A la mañana siguiente me desperté antes de tiempo y me fui a verlo.
Cada día, al volver de la escuela, lo sacaba a pasear atado, pues Tom, que así se llamaba mi perro, tenía debilidad por las gallinas que se contoneaban por las calles del pueblo. Para que no se despistase corriendo detrás de ellas comencé a irme al campo, por el camino del cementerio, y por allí lo soltaba y él brincaba como las cabras que se acercaban curiosas a verlo.
Fueron días increíbles en los que tuve un sentimiento de plenitud. Tenía un ser vivo que me pertenecía por completo y al que parecía gustarle. Tom era tierno y adorable y yo pensaba todo el día en él y sentía cosas que aún no sabía descifrar.

lunes, 26 de marzo de 2012


Hontanillas (Guadalajara)
Eva Palencia

El sábado fuimos a Hontanillas. Hacía un sol primaveral y comimos en el campo. Después recorrimos el pueblo empezando por el cementerio. Nada más entrar encontramos la lápida de la maestra ahogada y escuchamos su historia. A partir de ese momento comenzamos a sentir su presencia junto a nosotros. Bajamos a las bodegas, para sentir la frescura y escuchar el sonido de las paredes. Recorrimos la iglesia en ruinas, fotografiando los arcos aún en pie y ya de vuelta, por el bosque, acariciamos los árboles. Antes de partir estuvimos visitando el huerto, las gallinas y las casas de nuestros amables amigos.
Me gustan los pueblos abandonados y aún más la gente que decide vivir en ellos.

domingo, 18 de marzo de 2012



En la parra del patio de mis padres (Hinojal)
Eva Palencia

Lo reconozco, lo mio son las plantas. Puedo pasarme horas y más horas contemplándolas. Las dibujo, las fotografío, las colecciono, las regalo, las riego, las acaricio y, de vez en cuando, les pongo música (las variaciones Goldberg que es lo que más les gusta). Hace ya mucho tiempo que comenzó esta relación, más de quince años y no miento si digo que soy una experta en plantas. No me interesan los nombres ni la parte científica del tema, mi especialidad son los sentimientos.

Vino rojo
Eva Palencia

Tenemos muchos sentidos: el de la vista, el oído, el olfato, el gusto,el tacto, la intuición (que es el sexto sentido), el sentido del equilibrio, el del deber, el sentido común... un montón.
Si me preguntas cual prefiero no lo dudo: me gusta ver.

Paseando (Cabanillas del Campo)
Eva Palencia

Puede que te quiera con toda mi alma, con el corazón, con mi estómago; es muy posible. Puede que me haya acercado tanto a ti que si te pierdo me pierda. Quizás los intentos de mantenerme distante, de vez en cuando, de dar un paso atrás, casi a diario, no hayan servido de mucho. Puede que tú no me quieras y que dentro de un tiempo me toque vagar de nuevo, perdida en el espacio. Puede... pero no importa.

sábado, 17 de marzo de 2012


Marzo
Eva Palencia

Ya hace dos años que comencé este blog. No sé muy bien por qué lo hice, puede que necesitase hablarme y con la excusa de lanzar fotos y palabras al infinito, comenzase a tenerme un poco más en cuenta, a escucharme. En realidad no sé quién está al otro lado, si tengo mucha compañía o muy poca,lo que he descubierto es que escribir, escribirme, me ayuda y me cura cuando me vuelvo melancólica y pienso en la dificultad que tengo, que he tenido siempre, para conectarme a los demás.

martes, 6 de marzo de 2012


Peras (lápiz sobre papel)
Eva Palencia

A menudo llamo a mi madre. Le cuento si me he acatarrado, lo que voy a cenar, lo que hice el fin de semana. También le hablo de Samuel, pues ella siempre me pregunta. Se preocupa por él en la distancia, lo cuida, me aconseja. Yo le pregunto cómo se encuentra y ella me responde y entonces le pregunto por mi padre, que nunca coge el teléfono porque no oye bien. A veces, como esta noche, me da malas noticias: Juanjo, mi vecino, ha muerto. Yo pienso en él y me viene la imagen de un niño tímido e inocente. Me entra una gran tristeza, una pena inmensa...
Espero que seas feliz.

lunes, 5 de marzo de 2012


Otro cielo
Eva Palencia

Fuimos al Burguer King, como hacíamos antes, y mientras él se acercó a pedir un helado, yo me quedé mirando a unos niños que jugaban en el tobogán. Me fui al pasado y apareció Samuel, con cinco años. Él subía y se tiraba una y otra vez, enérgicamente. Yo lo esperaba hasta que se hartaba.
Volvió con el helado y regresé al presente. Allí estaba de nuevo, tan cambiado y tal igual. El tiempo no es más que un truco, pensé, y aún sabiéndolo no puedo evitar el engaño.

Cualquier día de abril (Bañolas)
Eva Palencia

Hoy le contaba a mis alumnos que me gustó salir de mi pueblo. Les decía que quería sentirme anónima y allí no podía. Sin embargo, ya lejos, había cosas que añoraba y, entre todas ellas, mi conocimiento del campo.
Aquí no lo encuentro. Las tierras que me rodean no son mi campo, no se filtran a través de mis pies ni me acarician las mejillas cuando me tumbo en la hierba. No me conocen y no me quieren.
En realidad no sé adónde ir cuando quiero soltarme.

lunes, 27 de febrero de 2012


Ha helado
Eva Palencia

Abrazando a tus hijos pequeños.

Abrazando a tu mujer.

Tus pies descalzos en el suelo frío cuando te levantas de la cama y vas a la ventana. Tienes sesenta y cuatro años. Afuera, la atmósfera es gris, casi blanca, no se ve el sol. Te preguntas: ¿Cuántas mañanas quedan?

Se ha cerrado una puerta. Otra se ha abierto.

Has entrado en el invierno de tu vida.


De Diario de invierno de Paul Auster.

Una pequeña sorpresa
Eva Palencia

Ya estoy muy impaciente. A medida que se acerca el día lo paso peor porque me pongo nerviosa y me entra cierta angustia que no puedo controlar.Falta muy poco y por ello el tiempo ha comenzado a dilatarse. Por las noches tengo pesadillas, de esas que se pegan a los poros de la piel y que permanecen cuando deberían de haberse quedado acostadas, en la cama. No queda nada.

jueves, 5 de enero de 2012


Ovejas mirando el infinito
Eva Palencia

Esta mañana he salido a pasear. Hacía un día de ensueño, de esos de invierno con un sol que te hace pensar que las noticias mienten y que las cosas no podrían ser mejores. Me he tumbado en la hierba, al lado de unas ovejas, y he mirado en la misma dirección que ellas. He dejado de ser durante un tiempo incierto hasta que un corderillo se ha acercado a lamerme la frente. Lo he cogido como a un bebé y he inspirado su olor a flores, a lana, a campo. Seguidamente lo he soltado y se ha ido brincando para acabar bajo la ubre de su madre. He vuelto a casa como volvía a los ocho años, feliz y con ganas de comer.

domingo, 6 de noviembre de 2011


Muy cerca
Eva Palencia

Entro en el baño y antes de cerrar la puerta la veo cruzar el pasillo, de luto, como iba siempre. Sin mirarme desaparece y, cuando salgo para comprobar si estoy loca, percibo su olor.

Desde el salón la observo entretenida comiendo en la cocina, absorta en la tarea de dejar los huesos de pollo más limpios que una patena, sonriéndome de perfil.

Antes de dormirme, mi espalda roza la suya, como lo hacía cuando era pequeña y, después de cenar, me acercaba a su casa para que no durmiese sola y no se pasase la noche entera llorando la muerte de su hija, mi tía Mery.

Mi abuela se fue hace demasiados años pero, por suerte, nunca ha dejado de volver.

domingo, 23 de octubre de 2011


Autorretrato
Eva Palencia

A mí también me pasa, no me gusto en las fotos. No sé... la expresión de la boca, el perfil, la ropa del día en cuestión... no hay manera. ¿Así soy yo? Me pregunto continuamente. ¿Por qué las fotos me muestran tan diferente a como suelo verme en el espejo? No es que me apasione mi imagen reflejada, pero reconozco que muchas veces me satisface, por ejemplo, con el pelo recién lavado, cuando me arreglo para salir, algunos días en los que tengo una mirada más brillante y una piel más limpia.
Puede que me intimide la mirada de los demás al posar y me sea imposible mostrar naturalidad. Para descartar opciones me he encuadrado a mí misma y me he mirado a los ojos como si en realidad no estuviese ante el objetivo sino tras él, desdoblándome. El resultado sigue siendo raro. ¿Esa soy yo?

sábado, 22 de octubre de 2011



Trozos del Paraíso
Eva Palencia

Fuimos hasta Valdesotos, a una media hora de Guadalajara. Hacía calor, del tipo pasado ya de estación, un poco pegajoso. Nada más llegar comenzamos a andar por el camino, con la comida a cuestas. Al minuto Samuel quería comer y paramos cerca del puente, al lado del arroyo. Tortilla, mejillones y poco más. Tiramos piedras al agua y fotografié las hojas de colores de una higuera. Continuamos hasta perdernos. Al cabo de un tiempo conseguí encontrar el paso de piedras que cruza al otro lado del arroyo y que, entre una vegetación casi imposible, conduce a la cascada y a la poza de plata. Nos quedamos allí durante un buen rato, extasiados, y luego volvimos.

domingo, 16 de octubre de 2011


El tiempo
Sara Gómez

Soy diferente a como era hace unos años. Muy diferene. Ya no sueño las mismas cosas. Mi mente deambula por sitios distintos a los elegidos antes. Mi cara ha cambiado. Mi cuerpo es más pequeño. Mis manos se parecen a las de mi madre. Ya no soy yo, la qué tú conociste, la que yo conocí. Ahora he perdido el miedo, completamente. ¿Qué más puede pasarme? Sólo esa angustia permanece, esa que solía tener al despertarme.

Finca Río Negro (Cogolludo)
Eva Palencia

Hay lugares que enseguida te enganchan, nada más llegar a ellos se te pegan a la piel. Hay otros, en cambio, que se acercan con un leve roce, de puntillas. Pero con el paso del tiempo éstos también acaban atravesando la epidermis y penetrando en lo profundo del ser, de forma lenta. Yo he tardado mucho en darme cuenta de que debía ser paciente y dejarme acariciar por estos paisajes, simplemente eso.

domingo, 9 de octubre de 2011


La soledad de Lemon.
Eva Palencia

Samuel había acabado su cena y se disponía a prepararse el postre. Yo, más lenta, seguía entretenida con el filete y las noticias de la noche. De pronto, Samuel se puso ante mí y con cara compungida me dijo:
- Mamá, ha sucedido algo.
- ¿Qué has hecho esta vez?¿se te ha vertido la leche?
- No, algo peor. Creo que Orange se ha muerto. No se mueve.
Me levanté rápidamente y entré en la cocina. En efecto, no abría la boca, ni batía las aletas. No se desplazaba de un lado a otro, no rozaba las paresdes de la pecera con los labios ni giraba su pequeño cuerpo repentinamente cuando yo golpeaba suavemente la pecera con mis dedos. No hacía ninguna de esas cosas que solía hacer desde que lo habíamos traído a casa, cinco días atrás, desde que había empezado a convertirse en una presencia habitual, en parte de nuestra rutina y nuestra vida. Había dejado de ser y ahora siemplemente estaba.
Samuel se sentía un poco triste, no demasiado. Yo no sabía si tenía que sentir algo.
-¿Qué hacemos mamá, lo enterramos?
-Si,claro.
Lo cogimos y después de repasar las posibilidades decidimos poner su cuerpo al lado de la lavanda que habíamos plantado a la entrada de la casa. Seguidamente lo cubrimos con la tierra y tras lavarnos las manos nos plantamos delante de Lemon a observar cómo se desplazaba de un lado a otro ya sin compañía.

martes, 4 de octubre de 2011


Orange y Lemon
Eva Palencia

Estos peces ahora viven conmigo. Samuel se empeñó en comprarlos y no pude negarme. Por las mañanas, mientras desayuno, me dedico a mirarlos. Se mueven lentamente, la pecera no da para más, abren la boca continuamente, nunca cierran los ojos. Creo que ellos no pueden verme, simplemente, supongo, sienten mi presencia y se asustan cuando pongo mi dedo delante de sus narices, si es que tienen narices.
A las tres, que es cuando Samuel regresa del instituto, les damos de comer. A veces Orange se traga prácticamente todo dejando a Lemon mustio. Otros días sucede justo lo contrario.
Nos imaginamos que se llevan bien, que se están haciendo amigos, pero no sé yo, en el fondo creo que comienzan a no soportarse. Demasiado tiempo juntos sin prácticamente nada que hacer.